Noticias

Facundo

Valora este artículo
(1 Voto)

Empresa de alimentación y aperitivos, ocultó sus beneficios en Suiza.

Thokk thokk

Valora este artículo
(2 votos)

Fabricante de ropa alemán que se preocupa por garantizar unas condiciones de producción éticas y sostenibles.

Las empresas de economía social quieren ganar peso frente a los intereses corporativos en las licitaciones oficiales.

“Continuaremos fomentando la contratación pública socialmente responsable”. Esto viene en el programa electoral del Partido Popularpara el 26J, página 120. Bola extra: “Impulsaremos la economía social y facilitaremos que la iniciativa social participe en la prestación de los servicios públicos, porque creemos en el derecho de la sociedad a impulsar proyectos diversos y beneficiosos para todos”.

Las cosechas cotizan en los mercados de materias primas, como si de un recurso más se tratara, y las cadenas alimentarias son controladas por poderosas corporaciones. Productores y consumidores pagan las consecuencias de un sistema desigual que tiene serias implicaciones sobre la salud y los ecosistemas.

 

 Los anuncios más machistas, engañosos y falsos también tienen su galardón.

Una mujer mulata, ataviada únicamente con un tanga y abrazada a una palmera mientras cae la noche en una paradisíaca playa. Y sobreimpreso el eslogan “Este oscuro objeto de deseo”. Aunque no es fácil elegir el anuncio más machista de la historia de la publicidad, hay algunos clásicos, como éste de Ron Barceló, que siguen reeditándose incansablemente año tras año. A pesar de las quejas y denuncias por parte de instituciones de defensa de los derechos de las mujeres y de asociaciones de consumidores, el tiempo ha demostrado la dificultad de acabar con ciertas prácticas publicitarias.

De hecho Autocontrol, la asociación creada por la propia industria publicitaria en 1995 para juzgar este tipo de conflictos, resolvía hace años que el anuncio no es machista, porque “la simple representación del cuerpo humano, ya sea desnudo o con sugerentes vestimentas, no puede ser entendida per se como un atentado contra la dignidad de las personas”, y que con “oscuro objeto de deseo” el anuncio se refiere a la bebida y no a la joven que lo protagoniza. Aunque Autocontrol, como explica María Jesús Ortiz, del Insti­tuto de la Mujer, ha pasado en los últimos años de tratar el asunto como un “problema de gusto o decoro social” a uno de trato discriminatorio, este organismo ha preferido juzgar cada anuncio de forma atomizada y anecdótica, como si el permanente goteo publicitario no generara estereotipos que influyen decisivamente en el imaginario colectivo.
 

“El plan perfecto” para un hombre: que una mujer se beba cinco copas, decía un anuncio en Sevilla

Desde esta perspectiva, la asociación de consumidores Facua denuncia directamente que el papel de Autocontrol permite a la industria publicitaria y a los anunciantes “evitar leyes que aumentan las restricciones a la publicidad y mayores controles por parte de las administraciones”. Justamente por ello, esta y otras organizaciones de consumidores prefieren dirigir a otras instituciones sus reclamaciones sobre la publicidad que consideran engañosa o ilícita.

Pero además, Facua también utiliza sus propios medios de difusión para llamar la atención sobre algunos anuncios, por ejemplo, a través del premio al Peor Anuncio del Año, un certamen que realizan desde el año 2010 con las votaciones de consumidores y consumidoras. Este año el premio se lo ha llevado un anuncio del Mercado Lonja del Barranco de Sevilla, donde se decía que el “plan perfecto” para un hombre es que una mujer se beba cinco copas.

Publicidad ganadora en los premios al Peor Anuncio del Año 2015. / Facua

Pero todavía más solera tienen los Premios Sombra de Ecologistas en Acción, que nacen en 2008 como respuesta a los Premios Sol de publicidad, el festival más resplandeciente de la industria de la publicidad española.

Desde entonces, el objetivo de los Premios Sombra ha sido denunciar aquellos anuncios “que han destacado en los últimos 12 meses por transmitir valores sexistas, xenófobos, insolidarios, consumistas, o por hacer pasar un producto como ecológico sin serlo”, explican.

Un año después de que empezaran a rodar los Premios Sombra, la ONG alemanaFoodwatch creó unos premios más específicos, con el objetivo de trasladar a la opinión pública el engaño que hay tras algunos productos de la industria alimentaria. El símbolo del galardón, el “Goldener Windbeutel”, hace referencia a un tradicional pero empalagoso bollo de crema.

Entre los premiados y finalistas destacan año tras año productos de Nestlé, Danone o Unilever. Con la entrega del bollo de crema dorado en la empresa ganadora se cierra un proceso en el que intervienen un jurado compuesto por cinco especialistas y los más de 100.000 consumidores y consumidoras que votan.

En esa línea temática, pero cerrando el foco en la publicidad y no sólo en el producto, la asociación VSF Justicia Alimentaria Global ha creado los Premios Rancios al Peor Anuncio Alimentario de la Historia, un galardón que tiene como objetivo destapar que reclamos como “tradicional”, “casero” o “artesano” muchas veces no son más que palabras vacías.

El premio es parte de la campaña “Mentira Podrida”, donde VSF Justicia Alimentaria Global explica algunos de los trucos publicitarios de la industria alimentaria. Por ejemplo, cuando escuchamos que un producto “contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso” o “al transporte normal del oxígeno en el cuerpo”.

La asociación explica que otorgar propiedades milagrosas a un producto “se ha convertido en una tarea demasiado fácil”, que consiste en “añadir a un producto una cantidad mínima de un ingrediente que científicamente esté comprobado que es beneficioso para la salud. Después anunciarán que el producto en concreto es beneficioso para el organismo y trabajo hecho”.
 

 

 

El agua es fundamental para la vida. ¿Por qué no deberíamos comprar agua embotellada? La privatización del agua se convierte directamente en un crimen contra la humanidad, sin ella no se puede vivir, por lo que su privatización supone negar un derecho humano y generar gran cantidad de residuos consumiendo recursos naturales no renovables.

Ahora que se acerca el verano y comienza ya el calor propiamente dicho oiremos ese reportaje que año tras año se repite en los medios de comunicación sobre hidratarse constantemente para evitar males mayores. El agua es fundamental para la vida. Sin ella, las reacciones químicas de nuestro cuerpo no tendrían lugar. Es más, el agua fue la cuna de la vida, esencial para que los primeros microorganismos pudieran desarrollarse y dar lugar a toda la increíble biodiversidad de la que consta nuestro planeta en la actualidad.

Sin embargo, para el presidente de la multinacional Nestlé, conocida por su chocolate, aunque también tiene lucrativos negocios en el tema de la venta de agua embotellada, "el agua no es un derecho; debería tener un valor de mercado y ser privatizada". Es decir, que para el presidente de Nestlé, si no tienes dinero pues directamente te mueres (seguramente vayas al cielo donde cada día podrás saturar tu estómago con chocolate Nestlé). Como el propósito de privatizar el agua no lo puede conseguir, por lo menos a corto plazo, Nestlé (y otras compañías comercializadoras de agua embotellada) han iniciado una cruzada contra el agua del grifo.

Pero, ¿existe alguna diferencia entre el agua embotellada y el agua del grifo? Para responder a esta pregunta es necesario tener en cuenta dos situaciones. La primera de ellas es la de los países con unas instalaciones de potabilización y redes de distribución adecuadas. Es el caso de la gran mayoría de municipios de España (exceptuando pequeños núcleos urbanos más o menos aislados). En este caso, no existe ningún peligro para la salud humana al ingerir agua del grifo. En muy puntuales excepciones es posible que el agua sea bastante “dura” (alto contenido en magnesio y/o calcio, por ejemplo), y que no sea aconsejable su ingesta directa para las personas propensas a formar piedras en el riñón. Sin embargo, esto puede arreglarse con un simple filtro para la cal. El agua potable de las ciudades pasa unos controles de calidad muy estrictos y la única razón por la que podría llegar con deficiencias de calidad a los hogares es debido a la antigüedad de las tuberías de algunos edificios. Por tanto, no existe ninguna razón objetiva para preferir el agua embotellada a la del grifo. Esto lo sabe perfectamente el presidente de Nestlé, y precisamente por ello aboga por privatizarla, para que no nos quede otra opción que comprar sí o sí agua embotellada.

El agua es un bien público y pertenece a toda la Humanidad

Ahora bien, ¿Por qué no deberíamos comprar agua embotellada? Las razones son múltiples, y en muchas ocasiones se encuentran interrelacionadas. Solamente destacaré algunas de las más importantes. 1) El agua es un bien público y pertenece a toda la Humanidad, es vital para la vida, sin ella no se puede vivir, por lo que su privatización supone negar un derecho humano, supone un crimen contra la Humanidad; 2) el consumo de agua embotellada consume recursos naturales no renovables y genera ingentes residuos que si no son tratados adecuadamente generan gravísimos problemas ambientales; 3) el agua embotellada tiene que ser trasladada hasta los puntos de venta, generando emisiones de CO2 que, unidas a las emisiones que se producen en todos los otros puntos comentados, suponen emisiones de CO2 a la atmósfera completamente evitables; 4) en muchas ocasiones el agua proviene de acuíferos en los que se explota el agua a mayor velocidad que la tasa de recarga, produciendo numerosos problemas para la población local que depende de esos acuíferos.

La segunda situación o contexto en el que debemos analizar el consumo de agua embotellada corresponde a aquellos países que no cuentan con unas adecuadas infraestructuras de tratamiento y distribución de agua potable. Es urgente y de vital importancia garantizar un adecuado suministro de agua potable en estos territorios. Sin embargo, nos encontramos con la paradoja de que las grandes corporaciones multinacionales dedicadas a la producción de agua embotellada tienen concesiones de explotación de acuíferos en estos países para producir agua embotellada a precios inasequibles para la población local. Es decir, que en vez de suministrar el agua potable a sus ciudadanos, los dirigentes de estos países se la otorgan a empresas extranjeras. ¿A cambio de qué? No hay que pensar demasiado para suponerlo.

Nadie quita a sus ciudadanos su agua y se la otorga a una empresa extranjera de forma gratuita. Así, nos encontramos con países en los que las precipitaciones anuales son suficientes para abastecer a la población pero sin embargo no tienen acceso al agua potable por falta de infraestructuras. Eso sí, en los comercios se puede encontrar agua embotellada a un precio mayor que el salario medio diario. De esta forma, solo tendrán acceso al agua potable aquellas personas con suficientes recursos como para contar con sistemas de extracción, canalización y potabilización de agua en sus casas, es decir, las personas con un alto poder adquisitivo.

El consumo de agua embotellada consume recursos naturales no renovables y genera ingentes residuos

Esta es la situación que está viviendo la ciudadanía de muchos países envías de desarrollo. Además, hay que tener en cuenta que tanto la falta de sistemas de potabilización como de depuración de aguas supone un gravísimo problema de salud pública. Determinados virus como el cólera se encuentran directamente relacionados con condiciones de insalubridad en las aguas. Si a esto se le añade la situación de escasez de medicamentos en estos lugares el problema deviene en una tormenta perfecta, donde la muerte por una simple diarrea en niños se convierte en un drama diario. Tampoco hay que olvidar que sin un agua de calidad no es posible ni la agricultura ni la ganadería, por lo que también se está negando la posibilidad de crear una industria agroalimentaria de calidad. Como consecuencia, tendrán que comprar aquellos alimentos provenientes de la Unión Europea tan baratos debido a los terribles resultados que supone la Política Agraria Comunitaria. Aunque este es otro tema.

Así, la privatización del agua se convierte directamente en un crimen contra la humanidad. Y como tal, las personas que niegan el derecho al libre acceso al agua potable deberían ser juzgadas. Se está condenando a muerte a millones de personas. Tratados como el TTIPsupondrían dar aún más vía libre a estos intentos de privatización de bienes públicos y a la impunidad de los dirigentes de las multinacionales. No es casual que la mayor parte de las empresas que se dedican al negocio del agua embotellada participen también en otros negocios de cierta opacidad que implican el tráfico y explotación de niños, como por ejemplo el chocolate.Tampoco hay que olvidar que para la elaboración de las bebidas refrescantes se necesita una importantísima cantidad de agua (famosos son algunos casos como la extracción de agua en zonas con sequía extrema de la India para la elaboración de una célebre marca de cola).

Ahora bien, ¿qué podemos hacer desde nuestros privilegiados países del Primer Mundo?

  • En primer lugar, de forma general, evita comprar agua embotellada. El agua que sale del grifo de tu casa, muy probablemente, es tan sana (o más) que el agua embotellada. Evita también comprar refrescos de esas famosas marcas. Hay refrescos artesanales o zumos que pueden perfectamente saciar tu sed.
  • Investiga. Como ya hemos comentado, muchas de estas marcas que comercializan agua embotellada también se dedican a la venta de otros productos. Consumir los productos de esas marcas es contribuir al aumento de sus beneficios y, con ello, a impulsar que sigan privatizando el agua.
  • Lee, infórmate sobre los efectos del consumo del agua embotellada. Aquí dejo algunos enlaces de interés. Siendo consciente del problema podrás explicárselo a otras personas de tu entorno y, entre todos, conseguir parar este inmenso problema.

 

 

Página 5 de 109